- El juego es una actividad innata, a través de ello se afianza el desarrollo óptimo en diferentes edades.
- Cada elemento en la ciudad es percibido como un “juguete” que permite ampliar la imaginación y creatividad, los objetos se hacen animados en toda actividad recreativa.
- Se debe afianzar la cultura lúdica, pues motiva la vida urbana en los usos que se generan en los espacios públicos.
- Esta dinámica trae beneficios en la salud, niños y niñas experimentan alegría, se afianzan las habilidades sociales y cognitivas.







Son ejemplos que muestran una situación compleja que configura un escenario vulnerable donde crece y se desarrolla la infancia, una tarea pendiente en muchos lugares, una oportunidad para mejorar el hábitat de niños y niñas a través del urbanismo y la arquitectura.